La voluntad+ el aprendizaje + la acción= el poder personal. Por Clr. Alejandra Morales




La voluntad, el aprendizaje y la acción como expresión del Poder Personal


   Alguna vez leí: “La voluntad puede inspirar, pero sin capacidad ni los recursos puede quedar atrapado

en el terreno de la ILUSION." Con el tiempo, y después de un largo camino recorrido, pude comprender

en profundidad esta afirmación y vincularla con el desarrollo del poder personal y el aprendizaje continuo.


    Cuando hablo de aprendizaje continuo me refiero a la capacidad que todas las personas tenemos de

incorporar experiencias, conocimientos y saberes a lo largo de toda la vida. Aprender no es solo acumular

información: es transformarnos. Y en esa transformación vamos ampliando nuestro poder personal. No se

trata del poder entendido como dominio sobre otros, sino de lo que Carl Rogers denominó poder de potencia:

un poder que surge desde lo más profundo del ser, que no se impone ni se declama, sino que se encarna.

Un poder que deja de ser una ilusión para convertirse en un manantial vivo, disponible y propio, listo para

ser expresado en la acción.

    La voluntad, entendida como impulso inicial, puede encender el deseo de cambio; sin embargo, por sí

sola no alcanza. Es el aprendizaje el que le da cuerpo, dirección y posibilidad real de acción. Cuando

aprendo, dejo de ser pasiva para convertirme en protagonista y directora de mi propia historia y de mis

elecciones.

Ya no espero que algo externo ocurra para habilitarme: me habilito a mí misma a través del saber, de la

experiencia y de la práctica.

    Aprender es, entonces, ganar poder. Es un acto profundamente transformador que amplía el mundo

personal y el horizonte de posibilidades. Aquello que antes parecía imposible comienza a volverse posible,

no porque la realidad haya cambiado, sino porque quien aprende ha cambiado su manera de comprenderse y de actuar en el mundo.

Desde este lugar, la acción deja de ser impulsiva y se convierte en una expresión coherente del propio

crecimiento. Se trata, además, de una acción ética, ya que implica responsabilidad sobre las decisiones que

se toman y sobre sus consecuencias. Accionar no es solo hacer: es hacerse cargo de lo que se hace.

En la acción, voluntad y aprendizaje se entrelazan: la voluntad impulsa, el aprendizaje fortalece y la acción

concreta transforma. Así, el poder deja de ser una promesa o una ilusión para convertirse en una realidad

vivida. 


El miedo a aprender a lo largo de la vida


Sin embargo, la emoción "miedo" aparece como un denominador común en los procesos de aprendizaje.

En la infancia suele estar ligado al error y a la desaprobación.En la adolescencia, al juicio social y al temor a la pérdida de pertenencia En la adultez, el miedo suele vincularse con la amenaza a la identidad construida: aprender implica revisar

certezas, aceptar límites y reconocer que no se sabe. En la vejez, puede aparecer el miedo a no poder, a n estar “a tiempo” o a no ser valorado.

Estos miedos no hablan de falta de voluntad, sino de la profundidad del cambio que el aprendizaje conlleva

y de una historia personal pasada. Aprender transforma la manera en que una persona se percibe a sí misma

y al mundo. Por eso, aprender es un acto de coraje.


Un ejemplo de poder de potencia en acción


La vida de Nelson Mandela ofrece un ejemplo del poder de potencia llevado a la acción. A lo largo de sus años de prisión, lejos de quedar atrapado en la ilusión de una voluntad sin acción, eligió aprender: sobre sí

mismo, sobre sus adversarios, sobre el poder y sobre la condición humana. Ese aprendizaje profundo fue el

que le permitió, al recuperar la libertad, ejercer un liderazgo ético, transformador y no vengativo.


Mandela actuó desde su poder de potencia, sostenido por el aprendizaje y por una acción consciente

de transformar la sociedad sin reproducir la violencia. Su acción no fue impulsiva, sino el resultado de unlargo proceso de construcción interna.


Para terminar, hoy comprendo que la voluntad puede ser el punto de partida, junto con la intención. Después

es necesario darle lugar al aprendizaje, la dedicación y el tiempo. Dejar de lado miedos es importante para

estar bien en armonía. Y seguir trabajando en el poder de potencia que todos llevamos en nuestro interior.


Te dejo algunas preguntas que sigo habiéndomelas.


¿Qué miedos me detienen hoy a la hora de aprender?

¿Qué aprendizaje pendiente podría ampliar hoy mi campo de acción?

¿Desde dónde estoy actuando: desde la ilusión o desde un poder que construyo?


¿Qué te gustaría aprender hoy?

🌱Alejandra Morales 


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