Lo que no se ve también cuenta: un cierre de año hacia adentro. Por Clr. Mercedes Azcárate

 

Lo que no se ve, también cuenta: un cierre de año hacia adentro.

 


Hay años que no brillan hacia afuera, pero transforman hacia adentro. A veces no logramos todo lo que esperábamos o no llegamos tan lejos como imaginábamos. Sin embargo, crecimos igual — en silencio. En esos pequeños gestos que no suben a ninguna red social.

Este año tal vez nos enseñó a poner límites, a decir “no” cuando era necesario, a elegir con más conciencia dónde queremos estar y con quién. Quizás nos mostró nuestras fragilidades… y también nuestra fuerza. Aprendimos a sostener lo que duele, a tolerar la incertidumbre, a seguir adelante aun cuando no sabíamos exactamente cómo.

No todo cierre necesita fuegos artificiales. Alcanza con reconocer lo que hicimos con lo que teníamos. Con agradecer los encuentros, las conversaciones honestas, los intentos, los aprendizajes, incluso los tropiezos.

Yo deseo que el año que viene no me encuentre corriendo detrás de expectativas imposibles, sino más cerca de lo que soy. Seamos más amables con nuestro cuerpo, con nuestra historia y con nuestras propias búsquedas. Que podamos elegir con calma, habitar nuestros tiempos y confiar un poco más en el camino.

¡Brindemos por eso! Por lo invisible que nos sostiene, por lo que no es necesario mostrar porque se ve. Por la vida, que sucede en silencio… pero nos transforma.

Gracias 2025



 

Comentarios