Lo que no se ve, también cuenta: un cierre de año hacia adentro.
Hay años que no brillan hacia afuera, pero transforman hacia adentro. A veces no logramos todo lo que esperábamos o no llegamos tan lejos como imaginábamos. Sin embargo, crecimos igual — en silencio. En esos pequeños gestos que no suben a ninguna red social.
Este año tal vez nos enseñó a poner límites, a
decir “no” cuando era necesario, a elegir con más conciencia dónde queremos
estar y con quién. Quizás nos mostró nuestras fragilidades… y también nuestra
fuerza. Aprendimos a sostener lo que duele, a tolerar la incertidumbre, a
seguir adelante aun cuando no sabíamos exactamente cómo.
No todo cierre necesita fuegos artificiales. Alcanza
con reconocer lo que hicimos con lo que teníamos. Con agradecer los encuentros,
las conversaciones honestas, los intentos, los aprendizajes, incluso los
tropiezos.
Yo deseo que el año que viene no me encuentre
corriendo detrás de expectativas imposibles, sino más cerca de lo que soy. Seamos
más amables con nuestro cuerpo, con nuestra historia y con nuestras propias
búsquedas. Que podamos elegir con calma, habitar nuestros tiempos y confiar un
poco más en el camino.
¡Brindemos por eso! Por lo invisible que nos
sostiene, por lo que no es necesario mostrar porque se ve. Por la vida, que
sucede en silencio… pero nos transforma.
Gracias 2025


Comentarios
Publicar un comentario
Hola , en breve nos contactamos !!