Autorresponsabilidad:
el punto donde empieza la libertad personal
Hay ideas que vuelven. No porque uno se repita, sino porque la vida las exige una y otra vez desde lugares distintos. Algunos de los temas que aparecen en este artículo ya los hemos transitado en otros textos, pero hoy quiero mirarlos desde otro ángulo: el del counseling aplicado a la vida cotidiana.
No como concepto teórico, sino como una forma práctica de entender cómo nos posicionamos frente a lo que nos ocurre y qué hacemos con eso.
Qué es la autorresponsabilidad en counseling
La autorresponsabilidad no es cargar con culpas ni hacerse cargo de todo lo que pasa alrededor. No es justificar lo injusto ni tragarse lo que incomoda.
En counseling, autorresponsabilidad significa reconocer el espacio exacto donde uno tiene poder: en la forma en que interpreta, procesa y responde a lo que vive.
Es un movimiento interno, no un mandato externo.
Lo que no podemos controlar
Asi de simple y asi de comolejo: no controlamos casi nada de lo que sucede afuera.
La reacción del otro, su tono, sus tiempos, su disponibilidad, su nivel de conciencia.
No controlamos las complicaciones del día, los imprevistos, los comportamientos ajenos ni las emociones que nos despiertan ciertas situaciones.
La vida sucede. A veces como queremos, otras veces nos duele.
Lo que sí podemos elegir
Entre lo que sucede y lo que hacemos, hay un espacio. Ese espacio es donde empieza nuestra libertad personal.
Podemos elegir desde dónde respondemos:
- desde la herida antigua o desde la madurez,
- desde la reacción automática o desde la claridad.
- desde la necesidad de aprobación o desde el propio criterio.
Esa elección no siempre es fácil. A veces se siente como remar contra corriente. Pero es ahí donde se construye un yo más sólido.
Los tres niveles fundamentales
El counseling lo plantea en tres capas:
1. Experiencia: lo que ocurre.
2. Conciencia: lo que registrás que eso genera en vos.
3. Elección: lo que decidís hacer con eso.
La mayoría de las dificultades emocionales aparecen cuando saltamos del primer nivel al tercero sin pasar por el segundo. Reaccionamos sin registrar. Actuamos sin reconocernos. Contestamos sin entender qué parte de nosotros habló.
La vida real
La autorresponsabilidad se ve en detalles, no en gestos heroicos.
Elegir esperar cinco segundos antes de responder un mensaje que te enciende.
Decir “no puedo eso ahora” sin justificar de más.
Retirarte de una conversación que no suma.
Respirar antes de interpretar una actitud como personal.
Revisar tu parte sin anular la del otro.
Pequeñas elecciones que, sumadas, cambian el tono emocional de toda una vida.
El beneficio
Cuando dejás de enfocarte en controlar lo externo y empezás a afianzar tu posición interna, algo se acomoda.
No se vuelve todo fácil: simplemente deja de desgastarte lo que no depende de vos.
La claridad no elimina los problemas, pero te da un lugar desde el cual transitarlos con más presencia y menos ruido.
Para terminar
La autorresponsabilidad no te vuelve severa/o ni autosuficiente. Te vuelve honesta/o con vos misma/o.
Reconocer tu poder real, el único que importa: la forma en que te parás frente a la vida.
No es un camino de perfección; sino de integridad.
Y empieza, siempre, por un gesto interno: saber que tu libertad no depende de lo que pasa, sino de lo que elegís hacer con eso.
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