Tener razón vs. lograr resultados: una mirada desde la ecología emocional y elCounseling
Leyendo el libro R = R de Laura Bicondoa, me resonó profundamente una idea: muchas veces, en nuestras relaciones y decisiones, invertimos más energía en tener razón que en lograr un resultado significativo.
Y sin darnos cuenta, esa elección afecta no solo nuestros vínculos, sino también nuestro equilibrio emocional y nuestra vitalidad.
Tener razón se convierte en ¨un juego¨ donde uno gana y otro pierde e invita a la revancha . Es un acto individualista , solitario y autorreferencial.
¿No les parece?
Ciertamente experimentamos una sensación de bienestar y satisfacción cuando ganas una batalla.... pero ¿será que ganamos la guerra?
Esto hace que las posiciones sean imparciales muchas veces. Mi punto de vista esta bien y el del otro esta mal. Al buscar la razón nos ponemos rígidos, en alerta y a la defensiva. Dejamos de escuchar al otro y nos cerramos a nuestra propia conversación interna. El resultado es acotado.
Para pensarlo, ¿no?
Elegir algo más grande que el resultado de tener razón pueda quizás ser un acto de crecimiento, valentía y humildad.
La energía detrás de la necesidad de tener razón.
Desde la ecología emocional, entendemos que las emociones son energía. Una energía que puede nutrir o contaminar, construir o destruir, según cómo la gestionemos.
Cuando centramos nuestra energía en demostrar que tenemos razón, el foco se vuelve ego-referencial. Necesitamos validar nuestro punto de vista, convencer o imponernos. Pero ese esfuerzo consume gran parte de nuestra energía vital, genera tensión y nos desconecta tanto del otro como del propósito común.
“Tener razón” puede sentirse como un pequeño triunfo, pero suele ser breve y solitario.
Detrás de ese logro hay, muchas veces, una sensación de separación. Y cuando alguien gana, el otro pierde: el vínculo se resiente, la comunicación se cierra y el intercambio deja de ser nutritivo.
Para pensarlo, ¿no?
De la competencia a la cooperación emocional
En cambio, cuando elegimos lograr un resultado compartido, algo cambia.
Nos movemos hacia una ecología emocional más sana, donde el diálogo reemplaza la imposición, la escucha sustituye la defensa y la colaboración se impone al ego.
En este espacio, la energía fluye, se expande y se vuelve constructiva.
La ecología emocional nos invita a hacernos preguntas simples pero poderosas:
• ¿Dónde estoy invirtiendo mi energía?
• ¿En proteger mi razón o en construir algo que sume a la relación?
• ¿Qué tipo de vínculo quiero cultivar: uno que me reafirme, o uno que nos expanda?
Elegir un resultado más grande que el simple hecho de tener razón es un acto de valentía y humildad. Implica reconocer que el otro también tiene su verdad, y que de la interacción pueden surgir respuestas más creativas y sostenibles.
Cuando soltamos la necesidad de tener razón, recuperamos serenidad, apertura y energía para crear en lugar de reaccionar o destruir.
¿Cómo podemos trabajarlo en una sesión de Counseling?
Desde el Counseling, este tema puede abordarse como un proceso de autoconciencia - autoconocimiento y gestión emocional.
Y aparecen varias posibilidades para reflexionar :
1. Explorar el patrón emocional: (actividad muy fuerte)
Invitar al consultante a identificar situaciones donde haya sentido la necesidad de tener razón. Observar qué emociones aparecen (frustración, enojo, miedo, inseguridad) y qué creencias sostienen ese impulso.
2. Revisar la ecología de la energía emocional:
Reflexionar sobre cuánta energía se invierte en defender la razón y cómo podría reutilizarse de manera más constructiva —por ejemplo, en empatía, comprensión o escucha.
3. Diferenciar ego y propósito:
Acompañar a distinguir entre el ego que busca validación y el yo profundo que busca conexión.
Preguntas como: ¿Qué quiero lograr realmente? ¿Ser escuchado o tener razón? ayudan a reorientar la intención.
4. Construir nuevas respuestas:
Adoptar alternativas más sostenibles: practicar la pausa antes de responder, reformular desde la curiosidad (“¿qué parte de razón puede tener el otro?”), o elegir conscientemente un resultado compartido.
5. Cerrar con conciencia:
Invitar al consultante a observar cómo se siente cuando suelta la necesidad de tener razón. Muchas veces aparece alivio, calma o ligereza. Esa sensación es la señal de que la energía se está liberando y transformando.
Para terminar, trabajar este eje en Counseling es abrir la puerta a una forma más ecológica de relacionarnos.
Porque cuando dejamos de luchar por tener razón, ganamos algo mucho más valioso: la posibilidad de crear vínculos conscientes, cooperativos y emocionalmente sostenibles.
Soltar la razón no es rendirse, no es vale todo. Es elegir el bienestar !!! Es poder conocernos más en como nos relacionamos con el otro, en lo que yo necesito, en lo que el otro necesita y es por sobre todo construir PUENTES de comprensión y crecimiento vincular mucho más sanos.
Te invito a compartir este camino .... Clr. Alejandra Morales


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