Neuronas espejo: cuando tus emociones también son mías. Por Clr. Alejandra Morales



Neuronas espejo: cuando tus emociones también son mías.

Hay momentos en los que la vida cotidiana nos revela pequeños misterios del cerebro. Una carcajada que se contagia en segundos, un bostezo imposible de resistir, la sensación de tristeza cuando vemos llorar a alguien querido. ¿Por qué nos pasa esto? ¿Qué nos pasa que algo en nosotros se mueve?  Te comparto este video para después seguir explorando esta pregunta.


Alguien me habló de las neuronas espejo....

Un hallazgo que cambió la forma de entendernos

En la década de los 90, un equipo de neurocientíficos en Parma (Italia), liderado por Giacomo Rizzolatti, observó algo sorprendente en monos: ciertas neuronas del cerebro se activaban no solo cuando el animal realizaba una acción, sino también cuando veía a otro hacerlo.

Poco después, se confirmó que algo parecido ocurre en los humanos. Así se descubrieron las neuronas espejo, células que convierten la observación en una especie de “simulación interna”. Nuestro cerebro, en cierto modo, refleja la acción y la emoción de los demás. Es como un espejo .

Al principio se pensó que estas neuronas solo servían para imitar movimientos, pero después se notó  que también se activaban con las  expresiones emocionales de las personas, 

Y esto.... ¿Qué significa?

Ver a alguien sonreír o llorar no es solo es un estímulo visual: nuestro cerebro reproduce esas emociones en un nivel interno. Por eso podemos comprender, sentir y conectar con la experiencia de otra persona. Nosotros solemos llamarlo empatía. La expresión de todas nuestras emociones es muy importante para nuestra salud emocional. Todas nos traen un mensaje y un aprendizaje. En lo que refiere a lo biológico, son las neuronas espejo las que funcionan como un reflejo contagioso de todas nuestras emociones. 

El eco-espejo en la vida diaria.

Entonces, estas células  tienen un impacto directo en cómo vivimos y nos relacionamos. En un segundo artículo analizaremos más impactos que pueden ayudarnos a replantear como encausar lo que sentimos.

Hoy solo veremos algunos de ellos. 


• Contagio emocional: los ambientes cargados de tensión se sienten pesados, mientras que la risa compartida aligera el ánimo. Nuestro sistema nervioso “resuena” con lo que pasa alrededor.

• Aprender mirando: desde niños imitamos gestos, tonos y conductas. No es casualidad: nuestras neuronas están diseñadas para copiar y aprender de lo observado.

• Liderazgo y trabajo en equipo: un jefe sereno puede transmitir calma, mientras que uno ansioso contagia estrés. Las emociones viajan de persona a persona como ondas invisibles.

La responsabilidad de lo que proyectamos

¿Somos conscientes de que lo que expresamos emocionalmente toca al otro que nos mira o escucha? 

Ser conscientes de este espejo invisible cambia la forma de mirar nuestras relaciones. Cada gesto, cada emoción, tiene un eco en los demás. Somos en esto también protagonistas y responsables de lo que decimos y pensamos. Es decir, de lo que transmitimos.

Si cultivamos la amabilidad, la paciencia o la calma, no solo nos beneficiamos nosotros: estamos sembrando estados emocionales que otros reflejarán. De la misma forma, la hostilidad y la indiferencia también encuentran su espejo. 

Para terminar, las neuronas espejo nos recuerdan algo profundo: no estamos hechos para vivir desconectados, sino para resonar unos con otros. Cada sonrisa, cada mirada, cada emoción compartida es un puente.

Entonces la próxima vez que alguien nos regale una sonrisa, podemos pensar que no es un gesto aislado: es un reflejo que tu cerebro recoge y multiplica. Somos, en esencia, espejos  que dan forma a la experiencia emocional de quienes nos rodean.  No se trata de reprimir lo que sentimos, sino de recordar que cada emoción es un puente que une, desune, contagia, expresa, abre, cierra...

Nuestra biología nos muestra que  estas neuronas que todos tenemos , hacen que cualquier emoción  (placentera o displacentera) le llegue a quien nos observa. Expresarla no nos hace más débiles ni menos empáticos. Simplemente se activa en otros el mismo circuito neuronal. ¿Será esto lo que consideramos empatía?

¿Ser? Y si fuese así, ¿ que hacemos con eso?

Eso si es responsabilidad personal. 

🌱Alejandra Morales 



Comentarios