La enfermedad como camino. Parte II. Por Clr. Thais Parra


LA ENFERMEDAD COMO CAMINO DE AUTOCONOCIMIENTO: UNA REVELACIÓN PERSONAL.

Parte II . Mi testimonio.

Dieciocho años después de los cuales ocho años viviendo como migrante en Argentina, desde 2022 mi cuerpo vuelve a hablar. Esta vez, con un lenguaje diferente, pero con la misma llamada de atención, invitándome a detenerme y a escucharlo.

Comenzaron a manifestase una serie de síntomas, que en ocasiones me inhabilitaron para desarrollar mis actividades cotidianas y mi trabajo con total normalidad. Ocasionalmente aparecieron crisis vertiginosas intensas y prolongadas, acompañadas de mareos, vómitos, sensación de presión en el oído derecho, pérdida de audición y del equilibrio. Estos episodios exigieron nuevamente una atención especial e investigación exhaustiva, tanto de mi parte como del equipo médico. Esta vez, los síntomas se presentaron de forma más localizada, lo que permitió una identificación más rápida del órgano afectado: el oído, así la atención se dirigió directamente a un otorrinolaringólogo.

Durante dos años y con muchos miedos he transitado un camino de consultas y estudios para determinar la causa de esta afección auditiva, explorando diagnósticos posibles como tinnitus, movimiento de los otolitos, laberintitis y trastornos vestibulares. Posteriormente en el 2024, se llegó a un diagnóstico definitivo: Síndrome de Ménière, un trastorno crónico del oído interno relacionado con el exceso de líquido o “hidropesía endolinfática”. A partir de allí, decidí iniciar un tratamiento médico alopático (específico para este síndrome) y que, dada la intensidad de los síntomas, ha sido necesario seguir con rigurosidad y compromiso. Sin embargo, desde diciembre de 2024, los malestares y los síntomas han sido más recurrentes e intensos, llevándome nuevamente a plantearme una serie de preguntas existenciales.

Este desafiante proceso, ha supuesto la renuncia a proyectos personales, profesionales, laborales, y la de una vida social activa, convirtiéndose en un nuevo portal hacia la autorregulación, el autoconocimiento y la comprensión para conmigo misma. Me ha invitado a detenerme, a escuchar con mayor profundidad no solo los mensajes de mi cuerpo, sino también los ecos emocionales que resuenan en mi presente, en mi historia de vida, en mis vínculos, en mi propósito de vida hoy.

La vulnerabilidad que emergió nuevamente no fue debilidad, sino una oportunidad para abrazar mi humanidad con mayor ternura. En ese momento, recordé lo vivido con el diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia, para seguir el aprendizaje en ese camino. Sentí que tenía que volver a conectar con mi mundo y mi fuerza interior, con la vida que me habita, con la brújula que me guía. Como dice Nora Álvarez:

“La vida humana posee una brújula interna, una orientación natural hacia la realización de las potencialidades. Esta brújula se expresa en forma de preguntas, malestares, deseos, curiosidades e intuiciones. Estos son síntomas de crecimiento. Es la vida misma marcando un rumbo, orientando a la persona hacia lo que la nutre y le da sentido.”

Hoy con la mirada biocéntrica que también nutre mi camino, comprendí que este desequilibrio físico no era solo una disfunción, sino una expresión profunda de mi SER, que pedía atención con amor y presencia.

La meditación que practico me ofrece la posibilidad de habitar cada instante con mayor conciencia, de respirar en medio del vértigo, y encontrar incluso en el malestar una puerta hacia la calma.

Como facilitadora y acompañante de procesos de desarrollo humano desde el enfoque centrado en la persona, esta vivencia me permitió reconectar con la importancia de sostener para mí espacios donde el dolor pueda ser nombrado, donde el cuerpo pueda ser honrado como territorio de sabiduría, y donde cada síntoma sea también una voz que merece ser escuchada.

Hoy nuevamente me encuentro resignificando y confiando en la enfermedad como propósito vital, como un camino con sentido, como una oportunidad para seguir creciendo, aprendiendo, como lo expresa la Dra. Stella Maris Maruso: encontrar un propósito no evita el dolor, pero puede transformarlo. Lo resignifica. Lo vuelve fértil.


Cuando los síntomas no están presentes y me encuentro en estado de equilibrio, armónico y saludable de “bien-estar”, logro dedicar un tiempo semanal a mi propio proceso de counseling, participo quincenalmente en un grupo de acompañamiento espiritual, dedico diariamente un tiempo para la oración y la meditación personal, agendo horarios para mi trabajo y mi formación permanente como counselor, compensando toda esta planificación con otras actividades como: caminatas al aire libre, encuentros familiares, encuentros virtuales y presenciales con amigas y amigos, haciendo lecturas recomendadas, y escuchando podcasts que resuenan con todo lo que estoy sintiendo y viviendo, que me ayudan a valorar y confirmar en quien me estoy convirtiendo.

Estas acciones cotidianas, profundamente significativas para mí, han sido el impulso de un proceso de autoconocimiento y de apertura hacia nuevas potencialidades y perspectivas. He comprendido que el cuerpo, cuando se expresa, no solo clama alivio: pide atención plena, escucha, presencia, compasión, comprensión, verdad y amor en cada una de sus manifestaciones. La enfermedad y sus síntomas se revelan entonces como un llamado a regresar a casa, a resignificar mi propósito desde este nuevo presente que me habita.

Te invito a detenerte unos instantes y permitir que estas preguntas resuenen en tu interior. No buscan respuestas inmediatas, solo abrirte a la escucha personal.

  ⁠¿Cómo te relacionas con el malestar o dolor físico: como enemigo, como maestro, como señal?

•⁠  ⁠¿Qué significado tiene para tí la enfermedad en este momento de tu vida?

•⁠  ⁠¿Qué aspectos de tu historia personal podrían estar vinculados con tu estado de salud?

•⁠  ⁠¿Qué reconociste en ti en los momentos de mayor vulnerabilidad?

•⁠  ⁠¿Qué decisiones estás dispuesto/a a tomar para cuidar tu bienestar integral?

Lic. Clr. Thais Parra

Profesora de Biodanza: MASOL 1604


Comentarios

  1. Aunque no leí la parte 1, este artículo me llegó al alma, es el testimonio mejor descrito de la enfermedad como camino al auto descubrimiento y al volver consciente hacia nuestro mundo interior para recalibrar esa brújula infalible que como dices mi querida Thais, todos llevamos dentro. Un deleite leerte y compartir los momentos de encuentro virtual en la oración y en la conversación profunda y nutritiva. Un abrazo de almas . Felicidades 🎊

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  2. Da una apertura a darle respuesta a lo que dice tu cuerpo y de que forma me puedo ayudar, primero lo reconozco y luego de alguna manera me ocupo para solventar desde tu Interior para canalizar lo que sientes desde una manera integral.

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  3. Crisabel Pérez Almeida10 de enero de 2026 a las 13:30

    Gracias Thais, querida amiga y maestra por compartir tu experiencia. En éste momento, significa mucho para mí y me ayuda a re centrarme en lo que debo y darme la dedicación necesaria. Te abrazo

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