Constructos y autopercepción: los ladrillos invisibles de nuestras creencias. Por Clr. Mercedes Azcárate

 

 

Constructos y autopercepción: 

los ladrillos invisibles de nuestras creencias



Hace poco, Ale Morales escribió un artículo sobre la importancia de mirar al otro sin anteojos en el espacio de counseling, sin juicios ni filtros, para encontrarnos con la persona tal cual es. Podés leerlo aquí

En mi artículo anterior trabajé otro concepto: el mito personal, esa gran narrativa que cada uno crea acerca de quién es y cómo funciona en el mundo. Si no lo leíste, lo encontrás acá

Hoy quiero hacer foco en algo más pequeño, pero que tiene un enorme impacto: los constructos. Podríamos decir que son los “ladrillos invisibles” con los que construimos ese mito personal.

 

Qué son los constructos

Los constructos son estructuras de pensamiento que usamos para interpretar la realidad. Funcionan como filtros que nos dicen qué podemos, qué no, cómo somos y qué merecemos. Se forman a partir de lo que vivimos, de lo que nos dijeron y de cómo interpretamos esas experiencias.

Un mito personal puede sonar así: “soy una persona destinada a fracasar en el amor”.
En cambio, un constructo es más acotado, como “si muestro mis emociones, me van a rechazar”.

Ambos se retroalimentan: muchos constructos pequeños sostienen y refuerzan el mito más grande.

 

Cómo los constructos moldean la autopercepción

Los constructos determinan lo que creemos posible para nosotros.

Ejemplo: alguien con el constructo “no soy creativo”. Esa idea lo lleva a evitar cursos de arte, a no proponer nuevas ideas en el trabajo y a desconfiar de su propia imaginación. Así, nunca descubre si en realidad tiene un potencial creativo que solo necesita práctica.

Lo mismo ocurre con otros ámbitos:

  • “Soy malo para hablar en público.”
  • “Nunca voy a poder con las finanzas.”
  • “Siempre abandono lo que empiezo.”

Cada constructo limita el campo de acción, refuerza el mito personal y nos deja atrapados en un círculo cerrado.

 

Estanislao Bachrach y el poder de cambiar el guión

En su libro ÁgilMente, Estanislao Bachrach explica que lo que creemos sobre nosotros mismos impacta directamente en cómo actuamos. La creencia condiciona la acción, y la acción confirma la creencia. Es un circuito que parece inquebrantable.

Pero la clave está en cuestionar ese primer paso: la creencia. Si cambio “soy malo para hablar en público” por “puedo mejorar si practico”, ya no me cierro a la experiencia. Tal vez me animo a un curso, a hablar frente a un grupo pequeño, a descubrir recursos propios. Esa nueva acción alimenta un constructo más flexible, que abre caminos en lugar de cerrarlos.

 

Los constructos no son verdades, son relatos

La diferencia fundamental es entender que los constructos no son “lo que somos”, sino relatos aprendidos. Y como toda historia, se pueden revisar y reescribir.

Un constructo rígido limita:

  • “Si fracaso una vez, soy un fracaso.”
  • “Para lograr algo, tengo que sufrir.”
  • “Si digo que no, me van a dejar.”

Un constructo flexible abre posibilidades:

  • “Los errores son parte del aprendizaje.”
  • “Puedo disfrutar mientras avanzo hacia mis metas.”
  • “Poner límites también es cuidarme.”

 

Counseling: un espacio para explorar constructos

En counseling no buscamos imponer pensamientos positivos, sino abrir un espacio donde puedas reconocer los constructos que operan en tu vida. A veces el solo hecho de ponerles nombre trae alivio: entendés que no sos de una única manera, sino que estás interpretando desde lentes aprendidos.

De ahí en más, podés elegir lentes distintos. Lentes que te acerquen a lo que realmente querés y necesitás.


Una invitación

Si en algún momento te encontrás diciendo:

  • “Yo no puedo.”
  • “Yo soy así.”
  • “Esto no es para mí.”

frená y preguntate:

  • ¿De dónde viene este constructo?
  • ¿Qué experiencias lo sostienen?
  • ¿Qué pasaría si me animara a pensar distinto?
  • ¿Qué acción pequeña podría tomar hoy que contradiga este viejo relato?
  • Pensá en uno de ellos que sientas que te habla siempre y treta de escribir una frase para cambiarlo, a ver qué pasa.

Los constructos son los ladrillos de nuestro mito personal. Si nos animamos a revisarlos, podemos transformar la historia completa.


Gracias 

Comentarios

  1. Cuestionar las creencias nos lleva a soltar lo aprendido y a reescribir lo nuevo de mi presente.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Hola , en breve nos contactamos !!