¿Por qué confiar en la humanidad? Clr. Nora Alvarez



Por qué confiar en la humanidad? 

 Clr. Nora Alvarez

"En tiempos donde vemos violencia, egoísmo o indiferencia… 

¿Qué nos invita a seguir creyendo en la humanidad?"

Vivimos tiempos complejos. La incertidumbre, la violencia y la fragmentación social nos atraviesan, y no es raro que surja una pregunta que duele: ¿todavía se puede confiar en las personas?

A simple vista, la respuesta puede parecer ingenua. Sin embargo, el enfoque centrado en la persona nos invita a mirar más profundo. A reconocer que, en el mismo caos, hay una fuerza silenciosa que habita en cada persona y en la existencia misma: la tendencia actualizante y la tendencia formativa del universo.

Hablamos de esa energía que habita en todo ser vivo y lo orienta hacia la vida, la conservación y el desarrollo de su potencial.
En palabras simples, es la fuerza de la vida que nos empuja a vivir, con una direccionalidad básica hacia el crecimiento, la integración, la creatividad y la realización de las capacidades.

  • Un bebé que llora buscando alimento: la vida se manifiesta en su necesidad de conservar su vida.

  • Una persona que, tras un fracaso, vuelve a intentarlo: el impulso vital se expresa como persistencia y búsqueda de superación.

  • Alguien que, en medio de la tristeza, escribe, pinta o canta: la vida busca formas de expresión y sentido.

  • Un enfermo que acepta un tratamiento difícil para seguir viviendo y activa la fuerza de autorregulación.

No es un mandato externo ni una obligación moral. Es algo que brota desde adentro, que nos empuja hacia la vida, el crecimiento y la plenitud. Es la misma energía que hace que una semilla rompa la tierra buscando el sol. En nosotros, se manifiesta en la creatividad, en el deseo de aprender, en la búsqueda de sentido, en la necesidad de amar y ser amados.

No es una idea romántica ni una utopía lejana. Es algo que vemos todos los días:

  • En el niño que balbucea sus primeras palabras para conectarse.

  • En la joven que, a pesar de sus tropiezos, vuelve a intentar la práctica que la frustra.

  • En las personas que, tras una pérdida, encuentra nuevas formas de vivir con sentido.

  • Una madre agotada que, sin saber cómo, encuentra ternura para cuidar a su hijo enfermo.

  • Un barrio humilde que, ante una tragedia, se organiza para compartir lo poco que tiene.

  • Un grupo de estudiantes que, gracias a un docente que escucha, descubre que aprender también puede ser un acto de encuentro.

  • Una persona que, después de una ruptura, se atreve a confiar y amar otra vez.

En cada uno de estos gestos, la vida se abre paso. No hacia la perfección, sino hacia lo humano, lo posible, lo constructivo. En niveles de más y más complejidad.

La tendencia actualizante no se impone ni se fuerza. Necesita un entorno que la nutra y brinde el terreno fértil que C. Rogers identificó como las tres condiciones esenciales:

  • Aceptación incondicional: que nos hace sentir que somos valiosos tal como somos.

  • Comprensión empática: que permite ser escuchados con profundidad, en la singularidad de nuestros modos de ser, sentir, pensar, soñar, construir, valorar, accionar y proceder.

  • Congruencia: que brinda la oportunidad de encontrarnos con personas auténticas, que mantienen el contacto consigo mismas y se muestran tal como son, sin necesidad de apariencias ni defensas que hieren a otros.

Cuando estas condiciones están presentes, algo se transforma. Las personas florecen, como plantas que reciben agua y sol.

La tendencia actualizante está siempre ahí, como una corriente subterránea que nos impulsa no solo a resistir, sino a crear, a desplegar lo que somos, a buscar integridad y completud.

La resiliencia, entendida como la capacidad de sobreponerse a la adversidad, puede verse como una expresión particular de la tendencia actualizante. Se activa en contextos de crisis, como una expresión de esta capacidad de superación y autodeterminación.

Confiar en la humanidad no es cerrar los ojos al dolor, la injusticia o la violencia. Es reconocer que, incluso en medio de esas dificultades, hay una brújula interna que nos orienta hacia lo constructivo.
Brújula que está en los gestos de solidaridad, en las redes comunitarias, en las historias de superación que nacen en hospitales, escuelas, cárceles.
Son señales de que, en lo más profundo, lo humano tiende hacia adelante.

  • No es solo resiliencia, aunque la incluye.

  • No es solo instinto de supervivencia, porque va más allá de conservar la vida biológica: apunta a desplegar el ser.

Este impulso vital, esa energía que nos sostiene, es esa brújula silenciosa que nos lleva a crecer, aprender, amar y crear, incluso cuando el contexto parece adverso.

Para reflexionar juntos 


¿Qué estás dispuesta/o a poner vos para favorecer que se despliegue el potencial humano en cada una de las personas? 

Nora Álvarez🌱


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